Blog de Cinta Castell. Apuntes, descubrimientos, observaciones.
La marca de una infancia

La marca de una infancia

Intentaré resumir a grandes rasgos lo que fue la infancia de una niña como cualquier otra, a la que le encantaba compartir su tiempo y vivencias con sus amigas, ya de bien pequeña tenía una fuerte conexión con los animales, para ella todos eran iguales, sintiendo mucho sufrimiento cuando se les maltrataba o no se les atendía bien; con ellos el tiempo se le pasaba volando, en fin, una niña de carácter alegre, extrovertida y feliz.   

Todo transcurría con  relativa normalidad  hasta que un día su vida cambió dando un giro de 180 grados: estando en clase el profesor bajo el lema «es por tu bien» decidió que ser zurda era ni más ni menos una tara, un defecto al que habría que poner remedio, y le prohibió volver a escribir con la mano izquierda,  llegando a atar su mano a la silla (práctica que se normalizó en aquellos tiempos), llegando a afectar hasta niveles neuronales y desarrollando alteraciones como  dislexia, tartamudez, déficit de atención, etc. . A  esto se le sumaron las burlas de los compañeros de clase y aquí no acabaron las humillaciones, puesto que los castigos físicos y emocionales de su progenitor no tardaron en acrecentarse (no entraré en detalles de esto último por el dolor que esto conlleva para un niño/niña, humillación que jamás bajo ningún concepto nadie debería sufrir).

El trauma de estos acontecimientos truncó su mundo por completo y lo que se suponía tendría que haber sido una relación de confianza, seguridad y cariño, se convirtió en un lazo enfermizo sin elección, desencadenando multitud de efectos negativos que la acompañaron durante gran parte de su vida y  le generaron desconfianza, baja autoestima, inseguridad y miedo.

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