Blog de Cinta Castell. Apuntes, descubrimientos, observaciones.
Detrás del velo

Detrás del velo

Detrás del velo se encuentra nuestro verdadero yo: Samadhi, como le llaman los grandes maestros Zen. No es algo que se pueda explicar con palabras, está detrás de nuestras estructuras mentales condicionadas; la vida siempre permanecerá incompleta y el corazón siempre permanecerá inquieto hasta que descanse en ese misterio más allá del nombre y la forma.

Todas las religiones, cualquiera que sea su lenguaje, lo reflejan en sus enseñanzas, nos dan una noción de que hay una unión con algo más grande, algo más allá de nosotros. Samadhi comienza con un salto a lo desconocido  (significa «camino, unión»),  es una de tantas palabras que se utilizan para señalar la unión con lo trascendente pero podríamos utilizar cualquier palabra de otras tradiciones espirituales. El Buda la llamo Nirvana; el cese de la actividad del yo, la desaparición de la actividad mental, regreso a la fuente, pasar la puerta sin puerta, donde no existe la dualidad, el tiempo ni el espacio.

A medida que te acercas, los guardianes de la puerta están allí para poner a prueba a aquellos en su viaje, uno debe de estar dispuesto a enfrentarse a sus mayores miedos y aceptar el poder inherente de UNO MISMO. Existen infinitos caminos. Los caminos del Dharma son como una espiral sin fin donde no existe ni principio ni final, donde nadie puede pasar la puerta sin puerta… , así que sé nadie.

Ninguna mente ha descubierto cómo y ninguna lo hará. No hay un yo que despierte de lo que despiertas, que es de la ilusión del yo separado del sueño de tu limitado tú. Hablar de eso no tiene sentido, debe haber un cese real del ser para darse cuenta directamente de lo que es. Y una vez que se entiende, no hay nada que se pueda decir al respecto, tan pronto como dices algo ya estás de vuelta a la mente… Ya he dicho demasiado.

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